El Rincón
El humor es lo último que se pierde


miércoles, diciembre 29, 2004  

Noche de tostón

Los SMS han sustituido a las tradicionales tarjetas de felicitación durante la Navidad. Y en los momentos clave, con la familia a cuestas y en plena cena, se pueden convertir en un verdadero quebradero de cabeza Por Marta Barroso, de ABC.

Navidad. Y en los momentos clave, con la familia a cuestas y en plena cena, se pueden convertir en un verdadero quebradero de cabeza ¿Noche de paz? !Noche de horror! «Beep, beep». Un mensaje. «Beep, beep». Otro. Y otro. En mi teléfono móvil. En el de mi madre. En el de mi marido. En el de mi cuñado. En el de todos. Daba igual. Uno detrás de otro. Con sintonías iguales o diferentes. Enviados por amigos, compañeros, familiares o desconocidos. Un caos. «¿Te han mandado un mensaje?». «No, no, te lo han enviado a ti». «Que no, que no, que mi tono es distinto al tuyo». Y los niños, enloquecidos de por sí en estas fiestas, histéricos con los mensajitos. Y los mayores, superado ya el borde del ataque de nervios. Lo que prometía ser una cena tranquila, relajada, en familia, se convirtió en todo menos en eso. Moratinos, María Isabel, Papá Noel, Sus Majestades los Reyes de Oriente y hasta el mismo presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, compartieron mesa y mantel con todos nosotros. Hasta cierto punto lógico. Son los protagonistas indiscutibles de estos peculiares mensajes navideños. Pero no los únicos. Mención aparte merece el paquete de los SMS que ensalzan los sentimientos del amor, la amistad, la felicidad, la alegría... Parece ser que en estas fechas -tan entrañables para muchos-, ha llegado el momento de decir todo aquello que uno no se ha atrevido a decir el resto del año. Y de pronto descubres que para alguien, cuyo teléfono móvil desconoces, eres absolutamente insustituible: «...que en estas fiestas la magia sea tu mejor traje, tu sonrisa el mejor regalo, tus ojos el mejor destino, tu felicidad mi mejor deseo... y que sigas siendo como eres: un regalo y una suerte para los que te conocemos. Te deseo una feliz Navidad». Y que muchos de tus amigos (¿?) se empeñan en que el «... próximo 2005 sea todavía mejor que el 2004...», sin tener la más remota idea de cómo te ha ido este año. Realmente, con las nuevas tecnologías, las felicitaciones evolucionan. ¿Quién si no, osaría expresase de esta manera a viva voz? Las nuevas sintonías Hay que rendirse. El tradicional sonido de zambombas y panderetas hace tiempo que ha sido sustituido en los hogares españoles por las enloquecedoras sintonías de los teléfonos móviles. Es el nuevo sonido de la Navidad. Atrás quedaron los días en que los pequeños de la casa cantaban emocionados «A Belén pastores, a Belén chiquillos» y «Pero mira como beben los peces en el río». O para ser más exactos -tal y como se escribiría en el lenguaje de los móviles-, «a Blen pastors, a Blen chikiyos» o «pro mira como bbn los pces en el rio». Las cifras del siglo XXI se mueven al ritmo de los mensajes y las compañías de telefonía móvil españolas reconocen que en esta época del año, especialmente en Nochebuena y en Nochevieja, se multiplica el número de mensajes cortos enviados. ¿Histeria colectiva? No lo sé. Si es así no puedo dejar de reconocer que formo parte de ella. Después de todo lo escrito, y a pesar del agobio que me produce recibir tantos SMS en tan corto espacio de tiempo, confieso que soy tan pardilla que contesto a todos y cada uno de ellos. Por eso, y aunque sea emocionalmente incorrecto, ruego a amigos, familiares, compañeros e incluso desconocidos, que me liberen de esta locura en Nochevieja. Como bien dice uno de los múltiples mensajes que circulan estos días: «... si quieren pueden...». Pásalo.

posted by Alberto | miércoles, diciembre 29, 2004 |
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